Conocido por su contribución al movimiento surrealista que le situaron como uno de los artistas más representativos del siglo XX, la creatividad de Joan Miró también pone de manifiesto el compromiso político que mantuvo con su tiempo y su país y que se puede contemplar en la muestra “Joan Miró. La escalera de la evasión” que se ha inaugurado en su ciudad natal y que pronto viajará hasta América.
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-- Esta extraordinaria exposición, patrocinada por la Fundación BBVA, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña, reúne más de 170 obras, entre pinturas, esculturas y trabajos sobre papel, procedentes de colecciones públicas y privadas de todo el mundo.
-- En ella se repasa un largo periodo de cerca de sesenta años de la vida del artista y nos enseña la sensibilidad y el posicionamiento de Joan Miró frente a unos acontecimientos que marcaron la historia del siglo XX.
-- En la galería Tate Modern londinense, “Joan Miró. La escalera de la evasión” ha sido visitada por 303.000 personas y tras su paso por Barcelona viajará a la Nacional Gallery of Art de Washington, donde podrá visitarse a partir de mayo de 2012.
De Joan Miró (Barcelona 1893-Palma de Mallorca, 1983) se conoce su apuesta por los símbolos y colores vivos, un lenguaje surrealista que ha sido admirado en todos los rincones del planeta gracias a sus pinturas, esculturas, cerámicas, textiles, grabados y dibujos.
Pero el gran legado que dejó el genial artista catalán también guarda un componente político, su compromiso con su tiempo y su país como intenta reflejar la exposición “Joan Miró. La escalera de la evasión”, inaugurada el 15 de octubre en la Fundación Joan Miró de Barcelona y que podrá visitarse hasta el 25 de marzo.
La muestra, patrocinada por la Fundación BBVA, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña, reúne más de 170 obras, entre pinturas, esculturas y trabajos sobre papel, procedentes de colecciones públicas y privadas de todo el mundo y que pretende mostrar “su faceta más comprometida”, explica Teresa Montaner, conservadora de la Fundación Miró e impulsora de esta exposición junto a los comisarios de la Tate Modern de Londres, Mathew Gale y Marko Daniel, de donde procede esta exposición.
En la galería londinense, “Joan Miró. La escalera de la evasión” ha sido visitada por 303.000 personas y tras su paso por Barcelona viajará a la Nacional Gallery of Art de Washington, donde podrá visitarse a partir de mayo de 2012.
LA ESCALERA, SÍMBOLO DE ESCAPE.
Calificada como la exposición más importante sobre Joan Miró que ha podido verse en España en los últimos veinte años, la muestra toma el nombre de uno de los cuadros del artista catalán en el que la escalera, recurrente en su obra, aparece como símbolo de la necesidad de escapar de una realidad política y social que rechaza.
Miró pintó ese cuadro, "La escalera de la evasión", perteneciente a la colección del MOMA de Nueva York, en 1940, un año después del final de la guerra civil española y ya con el general Francisco Franco instalado en el poder.
La exposición, dividida en tres apartados, revisa un largo periodo de cerca de sesenta años y muestra la sensibilidad y el posicionamiento de Joan Miró frente a unos acontecimientos que marcaron la historia del siglo XX.
La primera parte de la exposición explora la catalanidad de Miró y los vínculos con su tierra como se plasma en obras como “La masía” (1921-1922), que perteneció a Ernest Hemingway, amigo del artista catalán, o en “Cabeza de payés catalán” (1924-1925). “La identificación de Miró con Cataluña fue constante y nunca renunció a ella”, apuntan los comisarios Matthew Gale y Marko Daniel en la presentación de la exposición.
El drama de la Guerra Civil española, que llena la sección central de la exposición, se refleja en obras como “Naturaleza muerte del zapato viejo” (1937), una pintura al óleo que refleja una sensación de ruptura, de desgarramiento, por parte del autor. “Para mí,” declaró Miró en 1936, “la palabra ‘libertad’ tiene un sentido y lo defenderé a cualquier precio”.
En esta época, Miró recibe el encargo durante su exilio en París de una gran pintura mural de cinco metros y medio de altura, titulada “El Segador” (Payés catalán en revuelta), para el Pabellón Español de la República de la Exposición Internacional de la capital francesa. Por desgracia, esta pintura, que había estado expuesta junto al “Guernica” de Picasso, desapareció al desmantelar el Pabellón.
La última sección de la muestra examina los últimos años de la dictadura franquista, años setenta, una etapa en la que el artista catalán trabajó en España en una especie de exilio interior, mientras en el exterior crecía el reconocimiento hacia su obra.
Los trípticos “La esperanza del condenado a muerte” y “Fuegos artificiales”, ambos de 1974, reflejan la atmósfera de rebelión de esta época. Tras la muerte de Franco en 1975 y la apertura democrática en España, Miró habló de la responsabilidad cívica del artista en su discurso de aceptación como doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona, en 1979. “Entiendo que un artista es alguien que, entre el silencio de los demás, utiliza su voz para decir algo y que tiene la obligación de que no sea algo inútil, sino algo que preste servicio a los hombres”.
La muestra “Joan Miró. La escalera de la evasión” es un buen aperitivo a pocos meses de 2013, año en el que se celeb





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